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domingo, 9 de julio de 2017

La historia de una mujer.


Estaba recostada en un inmenso árbol rodeada únicamente de la naturaleza, sus ojos los mantenía cerrados, solo se escuchaba el sonido de los animales cercanos a ella, los pájaros, las cigarras, incluso la brisa le arrullaba, le regalaba pequeñas caricias al mecerle sus largos cabellos.

Ella soñaba con su soledad, no era una princesa de cuentos de hadas, era sólo una mujer que había detenido su camino para contemplar el paisaje y  había quedado atrapada en un sueño profundo.

Aquel bosque era inmenso y su soledad era aún mayor, la oscuridad empezó a recorrer el cielo, ella se levanto súbitamente, limpio sus ropas, levanto su capucha, se la puso y agarró fuertemente su canasta y recorrió el camino de siempre, dudó por un momento pero el sonido, la tierra, los árboles, el mismo viento le dijo a donde debía seguir y que debía hacer, entonces sin dudar siguió los consejos de entes aún mas sabias que ella y prosiguió su camino apresuradamente, sabía que la oscuridad se acercaba y haría que se perdiera en ese laberinto que parecía conocer muy bien, pero también sabía que la oscuridad todo lo deforma.

A lo lejos vio una luz,

Estaba parado un hombre dando vueltas preocupadamente de un lado a otro, en su mano llevaba una linterna, se rascaba la cabeza, veía hacia adentro del bosque, cuando vio algo moverse no se asusto, en cambio se acerco apresuradamente. 
“Es Él” pensó ella.

Él la miro con un gesto de preocupación, ella sabía que se había retrasado mucho, el cansancio, la soledad, el silencio, todo aquello había hecho que se quedara profundamente dormida, pero sabía que había despertado en el momento adecuado, justo antes de que la oscuridad le invadiera y no lograra encontrar el camino.

Él la abrazo, ella sonrió tiernamente.


Al final del camino siempre supo que alguien la esperaba.

martes, 9 de noviembre de 2010

La historia de Sofía






Caminaba rápidamente, en esa áspera maleza, su mascota, a la que había llamado Teresa, ladraba a un lado de ella, era un munphobs, o mejor dicho un hibrido, debía ir rápido porque ya oscurecía, a los munphobs no les gustaba la luz de la luna, así que seguía caminando, si oscurecía, lo podría meter a su mochila y resguardarlo, pero aun así no alentaba el paso.

Cuando llego a la pequeña cabaña, ya se encontraban ahí su tío y su prima, quien corrió hacia Teresa y le abrazo.

-¡Es hermosa, es hermosa!
-Me lo conseguí hermafrodita, así que le puse Teresa.
-¡Teresa, que bello nombre!

Sofía, la dueña de Teresa, se acerco a su prima, la abrazo, se acerco a su tío y le dio un beso en la frente.

Su tío se llamaba Arturo y era enfermero en el hospital general de Integración familiar. Aquel lugar era un infierno para él, sobre todo aquel día. Sofía lo vio y observo su semblante decaído.
-¿En que hemos convertido al mundo, Sofía? Hoy me ascendieron y he visto el verdadero rostro de esta cosa que le han llamado “ciencia”-miro a Teresa- la humanidad no es la misma que antes, sus deseos están olvidando los deseos de Dios.

Sofía lo miro y no supo que decir.

-Estamos convirtiendo a la humanidad en munphobs-dijo muy calladamente- hoy vi como convertían a una mujer en eso, le implantan matrices a las mujeres desesperadas por tener hijos, pero esos bebes no son normales, son extraños, solo necesitas verlos para entenderlo. En algunos sus manos son diferentes, en otros sus ojos o sus bocas y he sabido que la sección a la que no se nos permite ir, está repleta de ellos.

Sofía pensó que su tío había tomado de más, así que lo agarro del brazo y lo llevo a su cama, temblaba un poco, pero Sofía lo atribuyo al grado alcohólico en su sangre. Lo acostó y se fue a dormir.

La noche y el día pasó sin problemas.

Sofía recorría el gran muro todos los días para ir a su colegio y para regresar a su casa, su teoría era que del otro lado estaba la gente con mucho dinero y poderosa, pero algo como humanos convertidos en munphobs jamás se le había ocurrido, miro a Teresa, era pequeña y tenía una gran habilidad, que Sofía ocuparía cuando estuviera mas adulta. Teresa era un perrita chiquita, peludita y blanca, sus orejas eran largas y sus ojos azules, desde que la vio le fascino.
Pasaba por la puerta de la gran muralla, un par de horas faltaban para que oscureciera, No vio al vigilante que siempre estaba por ahí. Lo cual extraño mucho a Sofía, la curiosidad, su peor enemiga, le invadió. Así que entro.

La sección parecía vacía. Recorría sus calles, todas estaban perfectamente pavimentadas, los faroles tenían figuras decorativas de águilas pequeñas con las alas abiertas, las casas eran de dos pisos, iguales totalmente, le volvió a invadir la curiosidad y se acerco a una de ellas, subió los escalones y giro la perilla de la puerta, se abrió, Teresa miraba a Sofía atentamente, no ladraba, ni jadeaba, parecía que entendía que no debía hacer ruido alguno. Sofía entro a la casa, una luz se encendió, su sentido de alerta despertó rápidamente pero ya era tarde, escuchaba pasos aproximarse, subió rápidamente y lo más silencioso que puso por las escaleras, busco algún lugar donde refugiarse pero no lo encontró, solo la cama y se metió junto con Teresa debajo de ella, puso su dedo en la boca y miro a teresa “no ladres ni nada” pensó.
Escucho varios golpes de tacones, cuatro pies, dos mujeres, escucho un bebe que lloraba, y no escucho nada más.

La puerta de la habitación se abrió mas y entraron las dos mujeres, una de ellas puso al bebe en el piso.

El niño gateo por la habitación hasta quedar a la altura de donde estaba Sofía, en ese momento ella entendió el error.

El niño grito fuertemente, Sofía entendió a su tío en aquel momento, cuando el niño abrió la boca vio sus fauces, aquello no era un bebe normal.

Una de las mujeres agarro al niño y salió corriendo del lugar, la otra se quedo parada al lado de la cama, Sofía sentía que su corazón se le iba a salir. La mujer movió la cama y vio a Sofía acostada en el suelo.

-Tú no deberías estar aquí, sal rápido.
Sofía se levanto y cuando salía de la habitación escucho una fuerte alarma y se encendieron las luces de emergencia de la casa, sintió como si la casa se moviera, apretó a Teresa y esta soltó un gemido de dolor.

-Ya es muy tarde, nos atraparon.

Sofía miro con gesto de angustia a la mujer, sus palabras no la alentaban en absoluto.
Cuando la casa se dejo de mover, las luces se restablecieron, ambas se quedaron quietas y calladas.

La mujer bajo las escaleras y abrió la puerta, Sofía fue detrás de ella, cuando la puerta se abrió por completo, solo vio oscuridad, era el abismo mismo.

Cuando salieron y sus ojos se acostumbraron a tanta oscuridad pudieron ver casas abandonadas a lo lejos y arriba suspendidas se podía ver unas luces azules en algunas partes, no vio estrellas, no vio la luna, así que solo había una conclusión, era un lugar debajo de otro lugar.
Empezaron a caminar por el único camino que podían distinguir, y se quedaron paradas en una bifurcación.

Teresa comenzó a ladrar y a desesperarse, Sofía la tuvo que soltar, cuando volteo a ver donde ladraba pudo ver a la oscuridad moverse, cosa que no era posible, o eso creía, cuando sus ojos pudieron distinguir mejor alcanzo a ver a hombres altos, negros y con raros tatuajes en su cuerpo acercarse a ella, la mujer abrió grandes los ojos

-¡Corre niña, corre!

Y los pies de Sofía actuaron.

-Teresa, Teresa ven.

Y su mascota iba detrás de ella y también aquellos hombres, los conto… Eran 10, no podrían escapar, corrían más rápido.

Sofía miro al cielo y después a Teresa.

-Por favor Teresa, ayúdame.

Muchas plumas brotaron, parecía que Teresa hubiese explotado, Y de entre todas las plumas salieron 4 pequeños pájaros blancos, dos agarraron a Sofía de su chaqueta y otros dos a la mujer. Pero aun era muy pequeña, cuando apenas iba subiendo sintió manos alrededor de sus piernas que la bajaron de trancazo.

Sofía sintió pánico, no veía nada, solo sentía brazos jalarla, no se iba a dejar, sus brazos se movieron, sus pies patalearon, sus puños se cerraron y golpearon, uno… dos… tres… cuatro… cinco… seis… cuando sintió que aquellas manos ya no apretaban salió corriendo.

-¡Auxilio! ¡Que alguien me ayude!

Sofía sintió que algo se le abalanzaba sobre su espalda en el mismo instante en que una casa cercana prendía todas sus luces. Vio a muchos hombres salir con machetes, su instinto la movió e hizo que se girara sobre sí misma y cayera encima de aquel hombre que estaba a sus espaldas, sintió muchas manos alzándola, sentía que se desmayaría, el aire se le había escapado de sus pulmones cuando golpeo sobre el hombre.

Cuando volteo a verlo, ya lo habían convertido en pedacitos.

Una mujer ya grande salió de la casa, llevaba un vestido azul con flores amarillas.

-Quémenlo en la hoguera, las mujeres la han encendido.

Sofía pudo ver a lo lejos a la mujer, que llevaba entre sus brazos a Teresa, la rodeaban aquellos hombres y entre la oscuridad desapareció. Solo ella pudo ver aquella escena.
-Aquí estas a salvo, muchacha. Entremos a la casa.

Y Sofía camino hacia la enorme casa a lado de aquella mujer, no entendió porque sus pasos la llevaban a aquel lugar cuando su mente solo volaba hacia el exterior.

-¿Que es este lugar?

Pregunto Sofía aun paso de entrar a la casa. La mujer volteo a verla y la miro detenidamente.

-Haz caído a la ciudad de las penumbras.

miércoles, 30 de julio de 2008

La historia de Leonel





Alguien me dijo alguna vez, lo que siembras es lo que cosechas, un día sembré sandias pero nunca las coseche porque los ratones se las comían sin que me diera cuenta de cuando lo hacían, así siempre era mi vida, yo hacia algo y otra persona se me adelantaba para recibir los halagos de mi triunfo, nunca me importo.
Con gran esfuerzo me coloque en una empresa multinacional, como capturista de datos en un cubículo de 4X4, no era lo que soñé al titularme de ingeniera en sistemas pero tampoco era un trabajo para menospreciar, era bien retribuido.
El lugar de mi cubículo era bastante aceptable, en una esquina alejada de los demás, nadie me frecuentaba ya que para llegar a mi lugar se pasaba por un pasillo que muchos contaban se escuchaba un sonido escalofriante, que yo jamás logre escuchar por escepticismo o falta de atención, así que mi casi solitario lugar me daba la tranquilidad necesaria para trabajar sin ser molestada y en completo silencio.
A unos metros de mi cubículo se encontraba Leonel, un ingeniero 7 años mayor que yo, y el cual, ya le había entregado 15 años de su vida a la empresa. Todo lo que sabia lo había aprendido de el, había sido mi mentor desde que llegue, causaba un gran respeto. Leonel era un hombre divorciado en 4 ocasiones, nunca tenia dinero porque sus esposas y 3 hijos le absorbían todo el salario, había logrado hacer un negocio particular de mantenimiento, reparación y venta de equipo de computo, del cual todas las ganancias eran para su ultima esposa, había logrado levantar 4 casas diferentes en lugares alejados de la ciudad pero el vivía a 2 cuadras del trabajo, en un departamento prestado de su hermano, porque no le daba para pagar alquiler, menos transporte. Siempre que podía lo invitaba a comer y me encontraba con la sorpresa de que tenia 3 días sin probar nada mas que sándwiches, aun enfermo iba a trabajar y su desempeño era el mismo, admirable para mi. Por recorte de personal, estuvo 5 veces en 1 año a punto de ser corrido de la empresa, pero en momentos de presión creaba algún software para la empresa o mejoraba uno ya establecido, lo cual hacia que mantuviera su puesto durante algún tiempo mas. Siempre taciturno y pensativo, trataba de sobrevivir en un ambiente de hostilidad. En su buen tiempo hubiese sido jefe del departamento pero su alejamiento de la gente y su predisposición a jornadas duras de trabajo le gano enemigos, nadie lo quería así que boicotearon su esfuerzo para ser postulado como candidato para el puesto y lo hicieron ver tan incompetente que fue recluido al lugar donde estaba, casi escondido de toda vista, aquellos que lo hicieron ya no se encontraban trabajando en la empresa, por su falta de desempeño laboral. Su vida nunca fue lo que el deseo, así que no me sorprendió cuando mi jefe me llamo a su oficina para anunciarme que seria la encargada de capacitar a un nuevo miembro del personal que ocuparía el lugar de Leonel, quien se había suicidado unas horas antes.
Como compañera que era fui a su entierro, sus esposas no fueron y solo fue uno de sus hijos, sus dos hermanos se encargaron de todos los tramites y yo trate de ayudar lo mas que pude.
Una semana después recibí en mi pequeño cubículo una llamada de un abogado, Leonel me había metido en su testamento, no me sorprendió, tal vez había considerado devolverme la planta que le había regalado en un cumpleaños y que sabia que había cuidado con mucho esmero.
Cuando llegue al lugar citado, en el lugar y horas acordadas me sorprendí de ver a las 4 ex esposas y a los 3 niños vestidos adecuadamente de negro, alejados unos de otros. Yo acababa de salir del trabajo y aun llevaba el uniforme, así que era un punto blanco en medio de la oscuridad.
El abogado leyó el testamento, cuando acabo hubo un gran alboroto, Leonel organizo todo de forma tan detallada que logro hacer que ninguna de las que habían sido sus esposas en vida les quedara algo de el. Y en cambio, me lo había obsequiado todo a mi. Las cuatro casas, el negocio, sus 8 terrenos, de los cuales nunca había sabido y claro esta la planta que le había obsequiado. Ninguna de sus esposas se había tomado la molestia de investigar que pasaría si el muriera, todas creían que viviría para siempre y nadie se preocupo por sus futuras ganancias a costa de su esfuerzo.
Al salir todas me aventaron toda clase de groserías, de repente me sentí como la amante que enfrenta a las esposas, pero nunca fue de ese modo, así que desaparecí el pensamiento de mi mente, solo hice lo que ellas nunca hicieron, fui amable.
El abogado hablo a solas conmigo, me hizo firmar muchos papeles y me estrecho la mano con una gran sonrisa.
El abogado había sido amigo desde la preparatoria de Leonel, y me platico que siempre que lo veía le contaba algo de mi, una platica, una anécdota o un gesto que yo había hecho. Decía que tenia una chispa que lo hacia levantarse cada mañana, pero que tenia mas de un mes de no ver esa chispa y creía que la razón era que mi vida cada vez mas se parecía a la de el, solitaria y silenciosa. Le pregunte si por mi había hecho el sacrificio de quitarse la vida, el abogado lo negó, tenia mas de un año planeándolo. No me alegre pero me quito un peso de encima.
Antes de irme me dio una carta de Leonel.


Querida amiga:

Ya no dejes que los ratones se coman tus sandias.

Con cariño, Leonel.



Y eso fue lo que hice, 5 días después renuncie a mi trabajo, levante el casi arruinado negocio de computadoras, rente 3 de las casas y acondicione una de ellas para vivir ahi, Replante la planta al patio de mi nueva casa, los 8 terrenos los limpie y con las rentas de las otras 3 construí otras casas ahí para rentar. Leonel me regalo una nueva vida, al fin hice lo que me gustaba, y obtenía las ganancias para dedicarme a ello, pero nada me fue regalado sin un previo esfuerzo, sembré una amistad que me dio las sandias que nunca deje que se comieran los ratones.

sábado, 22 de marzo de 2008

La historia de la loca



Y ella decía que le había hablado un ave y lo pregonaba por toda la ciudad, decía que la noche un día seria día y que la inmortalidad se haría realidad…

Ella no lo sabia a ciencia cierta, pero creía que era verdad, cada palabra que aquella hermosa ave podía pronunciar… y ella creía, sin siquiera dudar.

Un día la llamaron loca y se puso a llorar, solamente quería que todos supieran, que todos apreciaran el hermoso milagro que Dios se atrevía a enseñar, pero de repente todos las señalaban y se reían de ella al pasar.

Cuando se pudo dar cuenta… Estaba sola desde hace mucho tiempo ya, el ave no le hablaba (la había encerrado para poder demostrar su verdad)… Pensaba si Dios la había castigado o había hecho algo mal, solo pudo sentarse y mirar el ave y suplicarle que le dijera algo mas. Pero el ave no dijo nada, solo podía cantar. Y ella no hacia otra cosa más que llorar.

Un día sin dinero, sin hogar, un día sin amigos ni ropa… desnuda se puso a caminar… Recordó su belleza, sus vestidos, su familia y su antiguo amor… Ya todo estaba en el pasado… Como una flor que un día se marchito.

Le suplico por última vez al ave que hablara, aunque sabía que solo ella lo podía escuchar y el ave dijo: déjame en libertad. Déjame ir querida, solo así tus problemas se irán, volverás a hacer una doncella amada, tendrás familia y credibilidad.

Ella dudo un poco, ya no podía confiar, le habían dicho que era loca y de repente empezó a creer que era verdad.

Estaba a lado de un lago lleno de piedras, cuando decidió que debía hacer, su locura la había dominado e hizo a la hermosa ave perecer.

Derramo su sangre en ese lago y vio la transparente agua enrojecer. La pobre ave había callado para siempre desde esa vez.

La loca encontró unos harapos, se cubrió en ellos y volvió a donde creía pertenecer, cuando la miraron ojos extraños, con manos cubiertas de sangre, la agarraron pece a lo que ella podía hacer.

La tuvieron mucho tiempo encarcelada, llamaron a sus familiares, pero sus familiares la dejaron sola sin responder, ella solo miraba hacia afuera y veía a tantas aves enmudecer.

La loca un día murió, nadie supo cuando ni porque, solo vieron su cuerpo tirado en la calle mientras un ave cantaba hasta el anochecer.

miércoles, 16 de enero de 2008

La historia del periódico


To: Josefina C/auxiliar administrativo (pina2007@codisa.com)
From: Pablo Hernández/Jefe administrativo (srpablohdez@codisa.com)

Querida mía:

¿Como estas? ¿Como te encuentras? Yo aún sigo sin podérmelo creer, sin siquiera poder entender todo lo sucedido, aún me encuentro tan extasiado de tu fragancia, de tu olor, lo siento en todas partes de mi departamento en el que te compartí tantos sentimientos, pero… ¿Cuanto ha pasado? ¿Una semana? Siento como si hubiesen sido años, tal vez siglos, aún puedo sentir que froto tu piel fuertemente, lo siento si te cause tantas heridas, es que estabas tan inquieta, pero vi que al otro día desaparecieron o ante mis ojos se hicieron imperceptibles.
Ese día en la oficina no podía dejar de mirarte, es que ibas tan provocativa, me gustabas desde hace tanto, quería, deseaba tanto poseerte, tenerte entre estos brazos, que sabía por la sonrisa que a lo lejos me dabas que iba a ser el día escogido para que fueras mía. Se que te pareció extraño que te dijera que te llevaría a tu casa, yo tan callado, reservado y tímido, y también se que te pareció extraño que mientras íbamos en el coche te contará mis problemas maritales y te doy tantas gracias por ir a mi departamento y escuchar hasta el final mis desgracias, se que me veía tan patético.
Y entre mis miles de sollozos te besé, por un momento te quedaste inmutada, quería que me regalaras una sonrisa pero no lo hiciste, simplemente te quedaste congelada, estupefacta, así que decidí seguir, no entiendo bien porque pataleabas y tratabas de alejarme, se muy bien que tu al igual que yo queríamos que esto sucediera, tantas señales en la oficina, te arreglabas el cabello y la falda antes de entrar y decirme algo, me sonreías tiernamente a lo lejos, eras la única en saludarme por las mañanas al llegar y frecuentemente me llevabas tazas de café a mi oficina sin petición mía, todos esos detalles me hicieron entender tu mensaje.
Al llevarte a tu casa más tarde estabas tan callada, tan quieta, mirabas simplemente por la ventana, como distante, tal vez fue toda la emoción la que nos dejo mudos, yo tampoco tenia nada que decir.
Cuando trataste de salir del coche sin decir nada, sin despedirte lo comprobé, estabas tan nerviosa que ni podías abrir la puerta, así que por eso lo hice por ti, espere un adiós, un saludo final pero nada sucedió y bueno te fuiste, al subirme al coche e irme, eche un pequeño vistazo hacia atrás por el retrovisor y ahí estabas tu viendo mi coche partir, me sentí feliz, aunque tu mirada parecía un poco inexpresiva.
Espero pronto volver a reunirnos en mi departamento, sinceramente creo que volverá a ser inolvidable.
Tuyo completamente desde ahora en adelante.
Pablo Hdez.


To: Pablo Hernández/Jefe administrativo (srpablohdez@codisa.com)
From: Josefina C/auxiliar administrativo (pina2007@codisa.com)

Señor Pablo:

Todo lo que sucedido entre nosotros, evidentemente será inolvidable y ha dejado una profunda huella en mí, irremediable.
Yo aún no entiendo como paso, como sucedió todo esto, pero así fue.
Quería compartir una sincera amistad con usted porque lo sentía un ser solitario y perdido, como una amiga me acerque a usted y le mostré mi gratitud al recibirme en esta empresa y ser mi mentor, y ahora me siento un poco decepcionada.
Ese día al llegar a la oficina lo salude y con una sonrisa quería levantarle el animo tan decaído que parecía tener, le lleve una taza de café a su gusto como desde hace mas de 2 años suelo hacer y como me lo había encomendado desde el inicio de mi vida laboral en esta empresa.
Cuando se ofreció llevarme a mi casa me alegre, ya que al salir suele ser muy peligroso por las calles en las que vivo, le pregunte que le sucedía, porque lo veía triste y distraído y me conto los problemas con su esposa, que se encuentran separados por el momento, le dije que si quería platicarme en mi encontraría alguien con quien hallar un poco de consuelo, no me di cuenta cuando fue que acepte ir a su departamento pero de repente ahí me encontraba. Usted fue muy atento. De repente empezó a llorar, no sabia que hacer y cuando me pude dar cuenta me tenía en el suelo, parecía loco, frenético, trataba de apartarlo de mi pero mis fuerzas eran mínimas comparadas a las de usted, me dejo toda moreteada, violó mi confianza, mi intimidad, mi cuerpo, mi profundo ser.
De camino a mi casa quería llorar, salir corriendo y aventarme entre los coches, morir en ese momento, me sentía loca de rabia, temblaba del horror de todos los pensamientos que cruzaban por mi mente, tanto así que ni pude abrir la puerta al salir, me fui descortésmente, poco me importo y al verlo partir, un tremendo odio me embargo.
Después de esa noche llegue a mi casa y me bañe, quería arrancarme la piel, me sentía tan sucia.
Hoy, una semana después de todo lo acontecido en días pasados, me dijeron que se quedaba hasta la noche por un trabajo pendiente que tenía que entregar y yo me quede con usted. Aunque no lo sabía.
Espere a que todos se fueran de la oficina, silenciosamente entre a su compartimiento y me volví loca. Un ser tan iracundo como usted, tan perdido, tan miserable no podía seguir respirando el mismo aire que yo, no quería que esto sucediera, no quería que alguien violará así mi completo ser, mi odio fue aun mas grande que el respeto que le llegue a tener.
Y lo acontecido, verdaderamente no lo lamento.
Suya en la muerte.
Josefina Córdova


Al otro día había dos noticias que llamaban la atención en el apartado policiaco, uno era de un hombre en el cual habían cargado todas las balas de una pistola en su pecho, el asesinato fue aproximadamente entre las 10 y las 11 de la noche del día anterior, se encontraba sentado en su silla detrás del escritorio, no hubo testigos, se encontró el arma homicida tirada en el suelo de la pequeña oficina sin huella alguna.
La otra nota era de una mujer, la cual se había tirado de un puente peatonal entre las 11 y media y las 12 de la noche del día anterior, estaba desnuda, causo un colapso, ya que callo encima de un taxi que transitaba a esas horas, murió el conductor del taxi, los pasajeros afortunadamente salieron con vida, hubo otros 6 lesionados por el accidente.

Y en los anuncios clasificados la empresa Constructora Del Istmo, S.A de C.V. solicitaba un jefe y auxiliar administrativo, prometía buen salario, prestaciones mínimas de ley y un muy buen ambiente laboral.

domingo, 6 de enero de 2008

La historia sin amor



Lo conocía de una amiga, amigo de una amiga, no era muy alto pero tampoco bajo, cabello negro y arreglado, ojos cafés oscuros cargados de absoluto misterio, serio, simpático, delgado. Desde el momento que a lo lejos lo vio había algo en él que le había llamado la atención, tal vez eran sus ojos o tal vez simplemente era esa forma de leer en medio del pasillo de la escuela, verlo era entretenido, no había nada en él y a la vez había mucho.

Cuando los presentaron no hubo chispas, no hubo emoción alguna, solo una persona más que se conocía, ni siquiera hubo interés en empezar a conocerse, intercambiar correos electrónicos o futuras citas, no había nada en este comienzo y paso simplemente como uno más.

Una coincidencia, como esas que surgen a diario y terminan en muerte los hizo volverse a encontrar, esta vez fue diferente, lo sabían (al menos ella) empezaron a querer saber más uno del otro, a querer saber de que color veían el cielo, su explicación de porque el viento sopla sin verse, porque existe el aire y sin el no se puede vivir, hablaron del mar, la luna, las estrellas, de la noche y de porque todo esto era tan fascinante, hubo excitación, todos sus pensamientos se enrollaban entre ellos como si los enlazaran, como si los uniera con un hilo invisible que por momentos ella apreciaba, sin embargo cuando se veía en sus ojos se sentía como un juguete, como el que se deja abandonado en un frío cuarto hasta un tiempo en el que se desee volver a jugar con el.

Y se perdieron.

Y se encontraron.

Y cada vez que se veían era una plática fascinante de alguna cosa fascinante que habían conocido y resurgía esa sensación, esas pequeñas chispas como de dos piedras frotándose una contra la otra, queriendo encender algo y terminando sin encender nada.

Ella no supo si era real lo que nacía de ella, lo que quería desarrollarse en su interior y lo ocultó, lo hizo esfumarse en su soledad y eso la dejo tranquila por un tiempo, pero cada vez que se veía en sus ojos, cuando se veía enrollada en su misterio se daba cuenta que caía en ese abismo incomprensible que no la dejaba siquiera respirar bien, que la ahogaba y la hería, que como una enfermedad incurable la mataba silenciosamente y quiso saber, entender si el sentía lo mismo. El dolor de vivir con ansiedad.

El tiempo voló.

Sus ojos empezaron amostrarle algo que la inquieto y que le provocaba felicidad, sin cerciorarse de nada se dejo caer, cerro los ojos a la verdad, inquietante y absoluta verdad, sin hacerle caso a su mente.

La primera vez que toco sus labios húmedos sintió que tocaba el cielo en una noche tormentosa, sin miedo ni nada. La primera vez que sintió sus brazos brindándole seguridad y calor sintió que la vida tenía algún sentido, alguna razón de ser. La primera vez que sus cuerpos se sintieron desnudos uno contra el otro, en una noche fría, supo que tal vez podía ser algo más, algo que duraría toda la vida.

Y aunque el tiempo sigue su curso hay cosas que no cambian.

Y en esa noche fría vio sus ojos y se vio como ese juguete, el sonreía. Ella lloraba.

Mientras dormía, ella lo miraba, tal vez era lo que siempre había querido, ella. Tal vez lo que nunca podría obtener, él. Lo conocía pero nunca había querido entenderlo, nunca había querido saber lo suficiente de él, nunca le pregunto lo que sentía, simplemente lo dejo ser.

Esta no era al fin y al cabo una historia de amor, sino simplemente una historia, de dos personas que se conocen, de dos personas que se dicen ser amigos y que lo son. Si era amor, ahora ella no lo sabe con certeza, le regaló el momento al olvido, sin rencor, sin dolor… Hay cosas en la vida que pasan por algo y hay cosas que pasan por nada. Hay cosas que dejan algo y hay cosas que no dejan nada.

Y pasó una vida y se dejaron de ver. Si se encontraran en la calle, posiblemente se mirarían, se preguntarían a sí mismos: “quién será?”, después seguirían su camino y no volverían la mirada hacia atrás.